Usted es el Visitante Nro 3012848

Argentinos cada vez más rehenes: Hacia un único monopolio en telecomunicaciones

En un giro por demás sugestivo, el Gobierno Nacional acaba de autorizar un polémico acuerdo empresario que sigue reduciendo la competencia en telecomunicaciones, alejando aún más la libertad de elección de los consumidores.

En efecto, pese a que durante 3 años pregonó la ilegalidad de dicha operación, ahora - sin ningún elemento que modifique esa ilegalidad - acaba de permitir que Telefónica de España tenga participación accionaria determinante en las dos empresas (Telefónica y Telecom) que reúnen más del 90% del mercado telefónico argentino.

La Comisión de Defensa de la Competencia dio por tierra - con excusas vagas y falaces - sus anteriores dictámenes, concentrando una acumulación de servicios fijos, celulares y de Internet única a nivel mundial. La autorización del Gobierno involucra el 94% de la telefonía básica, el 60% de la celular y el manejo de la principal red sobre la cual corre Internet.

Peor aún, coloca en un sólo grupo extranjero la decisión o no de invertir en telecomunicaciones. Es sabido: la falta de competencia y de regulación resulta en falta de inversión y desmejora del servicio, acompañada por aumento de precios.

Este nuevo monopolio, avalado por el Gobierno, factura 7 veces más que el mayor operador de televisión por Cable.
Esta operación vulnera la libertad de elección de los consumidores y usuarios (artículo 42 de la Constitución Nacional); los tratados sobre prácticas anticompetitivas celebrados con la Organización Mundial del Comercio; y lo dispuesto en el Pliego de licitación de Entel, que prohíbe la participación cruzada en las operadoras.

Pero esto no es una sorpresa. El Gobierno jamás buscó sancionar el abuso de posición dominante de las telefónicas, jamás reguló la interconexión para favorecer la competencia y la conectividad, le niega la numeración a las nuevas empresas, busca caducar licencias competitivas y tolera paquetes y subsidios cruzados prohibidos.

Por el contrario, ataca a la televisión por Cable, que desarrolló la única red capaz de competirle - y ganarle por calidad - a la de telefonía. El Cable es un actor dinámico que popularizó la banda ancha, que logra menores costos de acceso, que brinda mayor velocidad vía cable módem, que tiene sus inversiones atadas a la Argentina. Actor dinámico compuesto por más de 700 empresas, en su mayoría PyMEs.

El Cable es un sector despreciado por un Gobierno que busca favorecer al monopolio extranjero, permitiendo que construya la mayor concentración en las telecomunicaciones que se haya conocido. Y que, en paralelo, destruye la Red Alternativa del Cable.

Red Alternativa que es soberanía, baja de costos, compromiso e inversión. La desnacionalización es la elección para crear este monopolio, al tiempo que se destruye la mayor herramienta de integración nacional.